El dia que me abrieron los ojos

Kyle Hepp era una gringa rubia, deslenguada, que disfruta bailar en público.

Guille (o sea, yo) era un tipo que lo único que quería era ser excelente en algo que amara (aparte de comer), para aportar algo único al mundo.

Guille sacaba fotos mientras estudiaba psicología. Kyle creaba imágenes espectaculares para novios chilenos.

Tal vez estoy resumiendo la historia, pero creo que pueden hacerse una idea ;P

El 10 de junio de este año, Kyle organizó la tercera edición de su famoso workshop sobre fotografía de matrimonios. Conociendo la apreciación absolutamente positiva de este curso por boca de otros fotógrafos, pensé que si hablaba con varios podría obtener todos sus conocimientos  y ahorrarme el curso.

Gran error.

Lo que me encontré fue una variedad de tips generales que no explicaban el efecto en la comunidad de fotógrafos. Cuando hablaba con uno, me destacaba el punto X y Z, pero cuando conversaba con otro, me destacaba H. En el fondo, no había un secreto mágico para alcanzar el éxito. (daaa)

¿Entonces por qué todos andan obsesionados con el workshop? -me pregunté. ¿Por qué pareciera que todos ven las cosas de otro modo después del curso de Kyle?

Había gato encerrado y estaba dispuesto a desentrañar el misterio. Busqué en mi cuenta por los recursos económicos y reservé mi cupo en la tercera edición del famoso workshop. A la semana del evento, todos los inscritos recibimos un mail que nos daba la bienvenida de este modo:

“Hola chicos! Estoy muy muy feliz que puedan venir y sé que esto va a ser un grupo especial..ojalá que vengan todos con ganas de aprender y compartir.” 

Mish, suena simpática esta gringa. -pensé al leerlo. Tengo muchas ganas de conocerla.

Curso fotografia matrimonio santiago de chile

El domingo Kyle nos abrió las puertas del departamento y todos los inscritos nos conocimos. Esta fue una experiencia curiosa, porque a varios los cachaba por facebook, pero nunca los había visto en persona. El grupo era muy heterogéneo. Estaba Andrés “papá” Vargas, representando décadas de circo en fotografía de matrimonios; Matías, un apasionado de la fotografía outdoor; muchos otros compañeros que querían profesionalizar sus conocimientos en fotografía de eventos como los Nelson’s (Galaz y Grandón), Bastián, Oriana, Alex y Karin (si alguien se me fue, perdón!). Finalmente quedaba yo, el más joven del grupo.

Kyle rápidamente nos dio la bienvenida con un español agringado que me causó mucha gracia, especialmente cuando decía garabatos (¿O no “huevoun”?). Punto por punto vimos aspectos cómo el trato con los novios, estilo fotográfico, ser responsable y un largo etceterá. Aunque los temas fueron variados, había una idea central que se repetía de un modo u otro a través del curso:

Emociónate con tu trabajo!

Emociónate con los novios que te abren las puertas a su vida, emociónate con la posibilidad de poder crecer como fotógrafo cada vez que llevas la cámara a tu ojo, emociónate con la bendición que tienes de poder aportar un recuerdo tan increíble a toda la familia y amigos de tus novios, emociónate con saber que tus fotos pueden ser únicas!

El workshop de Kyle Hepp no es una suma de tips sobre cómo ser un fotógrafo más exitoso, sino una cachetada en la cara para abrir los ojos y darte cuenta que puedes trabajar en lo que te apasiona, sin importar cuántos obstáculos se te cruzen en el camino. Simplemente no debes dejar de creer en ti mismo y jugartela por capturar fotos que te emocionen, porque son únicas, preciosas y, sobre todo, logran que tus novios sonrían al verlas.

Este mensaje me llegó en un momento clave. Estuve a punto de tirar la toalla y dejar de creer en mí mismo tras constantes frustraciones. Creía que a ningún novio le gustaría lo que hacía, o que a nadie le importaría tanto el valor de una buena foto como a mí.  Kyle me salvó.

Así. Clarito. Me salvó.

Siento que Kyle me dijo, en su acento agringado, “No seai huevóun, lo que haces está la raja y puedes ser aún mejor… si te atreves”.

Así que escribir este blog es mi forma de atreverme.

Hacer fotos choras, diferentes y arriesgadas, es la norma. Ser informal, ridículo y en exceso ñoño es parte de mí y quiero que mis futuros novios me conozcan, así como también quiero que conozcan mi lado comprometido a concho con darles fotos épicas de su matrimonio.

Gracias a Kyle Hepp ahora gozo más que nunca con mis fotos y por fin siento que estoy haciendo algo que vale la pena. La sesión que le hice a Trini y Jota hace unos días marca un antes y un después para mí a nivel fotográfico. Amo lo que hago y quiero con todas mis ganas que más novios puedan disfrutar conmigo las fotos de su día.

Y Kyle… YOU ROCK!

Las enseñanzas del Mono Mexicano » Guillermo Alessandri Fotografía - […] leyeron el post que hice sobre el workshop de Kyle Hepp, sabrán que ese día marcó un antes y un después en mi carrera como fotógrafo. Me abrió los […]

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